Me encanta oir música, no de toda y a veces ando explorando nuevas cosas, algunas se han quedado, otras han pasado de largo.
En estos momento oigo mi playlist de Spotify de "Musica que me gusta", en donde hay de todo. De pronto empezó la de Chumbawamba: Tubthumping. Esta canción siempre me transporta a un momento y lugar exacto, Feria de Navidad de Celaya en diciembre de 1998. Ya había salido de la prepa y estudiaba en el Tec de Celaya, muy seguramente me acompañaba mi amigo Luis y estábamos en una esquina de la plazuela donde había un kiosko donde se instalaban todos los antros en la citada feria. Me quedó grabado ese instante en el que empezó a sonar esa rola, no recuerdo si ya la había escuchado o fue la primera vez, lo que si sé es que desde hace mucho siempre ha estado presente en mis playlist digitales, desde que las bajaba en Ares.
Esta canción está presente en una película que me gusta, que se llama Fanboys, una cinta ubicada en aquel mismo año del 98, donde unos fans de Star Wars se aventuran al Rancho Skywalker para poder ver antes que nadie la película de Episodio I.
También la acabo de escuchar como fondo de un podcast de Olallo Rubio en donde hablaban de la Copa Mundial de Francia, obvio en el año de 1998. Seguramente fue la rola del año, un año significativo para mi.
Mi Vida en un Blog
miércoles, 20 de junio de 2018
lunes, 7 de mayo de 2018
Motivo de este blog.
Hace algunos años, me resultaba fácil recordar acontecimientos de mi vida, con muchos detalles. No se si es normal que últimamente se me estén olvidando.
Este blog es precisamente para eso, para que antes de que se me olvide todo, ir contando cosas interesantes de mi vida, cosas que me marcaron.
Quizá en un futuro necesite de este blog para recordar las cosas. A lo mejor, alguien lo encuentre en este océano cibernético y rie o llore conmigo.
Siempre me ha gustado saber de mi familia, de mis antepasados, de donde vengo. Tal vez en futuro, estas historias sean de utilidad para alguien de mi familia que tenga la misma curiosidad que yo. O para que mi hija sepa algo mas de mi.
Pues entonces trataré de ir escribiendo poco a poco de mi vida.
Este blog es precisamente para eso, para que antes de que se me olvide todo, ir contando cosas interesantes de mi vida, cosas que me marcaron.
Quizá en un futuro necesite de este blog para recordar las cosas. A lo mejor, alguien lo encuentre en este océano cibernético y rie o llore conmigo.
Siempre me ha gustado saber de mi familia, de mis antepasados, de donde vengo. Tal vez en futuro, estas historias sean de utilidad para alguien de mi familia que tenga la misma curiosidad que yo. O para que mi hija sepa algo mas de mi.
Pues entonces trataré de ir escribiendo poco a poco de mi vida.
viernes, 11 de marzo de 2016
De cuando la regué en la obscuridad de Guanajuato.
Corrían los primeros años de la década de los 2000. Yo vivía en Guanajuato, en mi segunda casa en esa ciudad, ubicada en la calle Sangre de Cristo. Una casa muy rara, pero que al ver la cantina que tenía en la sala, nos enamoramos de ella. Obvio nunca tuvo mas de 2 botellas, ya que como eramos estudiantes, nunca duraban.
La casa era un pasillo que tenía los cuartos a un lado y a veces para poder ir al baño teníamos que cruzar una recamara.
Una de las tantas veces que llegue jarra a la casa, me metí al cuarto de mi amigo Meño. Eran de esos cuartos que cuando apagabas la luz ya no se veía nada y pues menos en el estado en el que estaba. Total, llegué al cuarto referido y le empecé a hablar a mi compa, y él muy cortés me dijo que de donde venía, y yo contestándole, en forma pesada como nos llevábamos, que venía de la casa de su novia que tenía en aquellos tiempos en la ciudad de León. El buen Manuel, con una risa que siempre traía me decía que estaba bien. Yo continuaba con la broma borracha y él queriéndome cortar de manera amable. Hasta que de repente me percaté tras las sombras que no estaba solo el chaparrito de Irapuato, si no que estaba con una mujer que en esos tiempos era su quelite vengador. Fue en ese momento que le dije: No mames, pensé que estabas solo, y acto seguido salí a prisa hacia mi cuarto.
Vi algunas veces mas a la compañerita de mi roomie, en las cuales siempre me disculpaba con mucha vergüenza.
lunes, 6 de julio de 2015
De tiendas y miscelaneas
Hoy en día, al menos en las ciudades, la gente si quiere ir a la tienda, va al OXXO o cualquier tienda de conveniencia de ese tipo. Estas tiendas son igualitas en todo el país y encuentras lo mismo en todas, salvo productos regionales.
En otros tiempos, no existían estas cadenas, por lo que tenías que ir a la tiendita de la esquina, las llamadas miscelaneas.
En todas las colonias había al menos una y era de ley que conocieras al o a los que atendían, y ellos te conocían a ti, a muchos hasta por el nombre y si no ya de perdis te decían güerito. Había comunión entre tendero y cliente. Era tanta la confianza que hasta te fiaban cuando no tenías dinero. Obviamente en un OXXO nunca harían esto, ahí si no tienes dinero, no hay producto.
Dicho esto, haré una remembranza de las tiendas a las que iba, y digo iba por que ahora voy al OXXO.
En Real del Monte estaba la tienda de Don Pollo. Recuerdo vagamente que me mandaban a comprar cualquier cosa, seguramente cigarros ya que mis tías fumaban como chacuacos. Cuando le digo a mi mamá que me acuerdo que me mandaban ahí, ella me dice que a lo mejor, pero que ella se iba detrás de mi un poco alejada para cuidarme. Pero en aquellos tiempos, hablo del 84 u 85, la cosa estaba tranquila, no había necesidad de tanta cautela.
Cuando llegamos a Celaya, en el 85, la colonia solo tenía una tienda, la cual se situaba en la cochera de una casa. Se llamaba el Cui Cui, sepa la chingada por qué el nombre pero así se llamaba. No recuerdo de lo que vendían o si iba a comprar ahí, pero lo que si me acuerdo es que había 1 o 2 arcades, o como nosotros le decíamos y le seguimos diciendo: maquinitas. Les echabas una moneda de las de 100 pesos de Carranza y podías jugar un rato hasta que se te pausaba el juego, para que le pusieras otro "ciego". Seguramente pasaba en las maquinitas ratos agradables y otros no tantos, por que por esos rumbos vivían 2 chavos de los que hoy se les llama bullys, Esos weyes llegaban a jodernos a mi primo y a mi, leve pero si jodían. Podía estar jugando en la maquinita y llegaban la Zorra y el Bocasas (apodo que le pusimos debido a que tenía labio leporino) y te bajaban el short para que se te viera el calzón. Ahora lo recuerdo y me da risa, pero en aquellos tiempos si te sacaba de pedo.
Ya luego abrieron el Modelorama que quedaba mas cerca, 50 metros a lo mejor pero mas cerca, el cual era atendido por unos españoles. De esta tienda recuerdo haber ido por la leche, cuando esta era envasada en bolsas de plástico. Recuerdo también comprar ahí mis estampas del álbum de Ecología de la SEDUE y del del Museo de Antropología e Historia. La tienda aún permanece en funcionamiento, aunque ha tenido varios nombres y varios dueños, como la señora intragable que la atendía y que preferías ir un poco mas lejos que irle a ver la cara. Supongo que he ido muchas veces a esta tienda pero no tengo muchos recuerdos o a lo mejor no fueron tan significativos.
Ya en los 90s llegó el Super Fantasy, muy cerca de mi casa. Este lugar empezó siendo un super super, o sea, una tienda grande y terminó siendo una mini tienda muy mal surtida y que al final la quitaron. Buen recuerdo era cuando te atendía la hija del dueño. La niña, adolescente y joven era muy bonita y de buen carácter. En general toda la familia era muy amable y educada. Recuerdo que también tenían maquinitas, pero ya en ese tiempo no eran mi hit. Llegaron a tener una tortillería, la cual me dijeron que la cambiaron de zona.
Recuerdo también que había una tienda un poco lejos, la cual no tenía nombre oficial pero nosotros le llamabamos "On ta Chelita". La neta a mi me daba hueva ir hasta allá por que si estaba lejos o eso pensaba en aquellos ayeres. Una vez mi mamá acababa de tener a mi hermana, por lo que me pidió que fuera a comprarle hasta allá (no se por qué) unas toallas femeninas, No manchen, las pedí con toda la pena del mundo, era yo un adolescente. Y ya que te las daban, te las envolvían en periódico o papel estrasa. Que cosa tan tonta en estos días.
Había una tienda en la esquina de mi calle, con la calle de la secundaria. No recuerdo como se llamaba pero nosotros le decíamos la tienda de la Güera. Era comodo ir a esa miscelanea por que me quedaba cerca y ademas me gustaba una señora que en aquellos tiempos ha de haber tenido treinta y tantos, era de pelo chino negro, era guapa. Hace algún tiempo la vi y pues el tiempo le quitó la belleza, como a todos. A la sra Güera. se decía que el perro de Doña Cuca le había comido la oreja. Yo la verdad nunca puse atención a este detalle.
Después de estas tiendas empezaron a llegar las cadenas grandes. Cerca de la casa de mis papas hay un Matador. Hace poco estaba una tienda a la que le decíamos "El Libro", el cual pasó sin pena ni gloria. Ha de haber durado 2 años a lo mucho.
Seguramente en las urbes, las miscelaneas ya no sean negocio frente a todas estas cadenas gigantes. Es por eso que quise hacer esta entrada para recordar estas tienditas a las que iba en aquellos tiempos.
En otros tiempos, no existían estas cadenas, por lo que tenías que ir a la tiendita de la esquina, las llamadas miscelaneas.
En todas las colonias había al menos una y era de ley que conocieras al o a los que atendían, y ellos te conocían a ti, a muchos hasta por el nombre y si no ya de perdis te decían güerito. Había comunión entre tendero y cliente. Era tanta la confianza que hasta te fiaban cuando no tenías dinero. Obviamente en un OXXO nunca harían esto, ahí si no tienes dinero, no hay producto.
Dicho esto, haré una remembranza de las tiendas a las que iba, y digo iba por que ahora voy al OXXO.
En Real del Monte estaba la tienda de Don Pollo. Recuerdo vagamente que me mandaban a comprar cualquier cosa, seguramente cigarros ya que mis tías fumaban como chacuacos. Cuando le digo a mi mamá que me acuerdo que me mandaban ahí, ella me dice que a lo mejor, pero que ella se iba detrás de mi un poco alejada para cuidarme. Pero en aquellos tiempos, hablo del 84 u 85, la cosa estaba tranquila, no había necesidad de tanta cautela.
Cuando llegamos a Celaya, en el 85, la colonia solo tenía una tienda, la cual se situaba en la cochera de una casa. Se llamaba el Cui Cui, sepa la chingada por qué el nombre pero así se llamaba. No recuerdo de lo que vendían o si iba a comprar ahí, pero lo que si me acuerdo es que había 1 o 2 arcades, o como nosotros le decíamos y le seguimos diciendo: maquinitas. Les echabas una moneda de las de 100 pesos de Carranza y podías jugar un rato hasta que se te pausaba el juego, para que le pusieras otro "ciego". Seguramente pasaba en las maquinitas ratos agradables y otros no tantos, por que por esos rumbos vivían 2 chavos de los que hoy se les llama bullys, Esos weyes llegaban a jodernos a mi primo y a mi, leve pero si jodían. Podía estar jugando en la maquinita y llegaban la Zorra y el Bocasas (apodo que le pusimos debido a que tenía labio leporino) y te bajaban el short para que se te viera el calzón. Ahora lo recuerdo y me da risa, pero en aquellos tiempos si te sacaba de pedo.
Ya luego abrieron el Modelorama que quedaba mas cerca, 50 metros a lo mejor pero mas cerca, el cual era atendido por unos españoles. De esta tienda recuerdo haber ido por la leche, cuando esta era envasada en bolsas de plástico. Recuerdo también comprar ahí mis estampas del álbum de Ecología de la SEDUE y del del Museo de Antropología e Historia. La tienda aún permanece en funcionamiento, aunque ha tenido varios nombres y varios dueños, como la señora intragable que la atendía y que preferías ir un poco mas lejos que irle a ver la cara. Supongo que he ido muchas veces a esta tienda pero no tengo muchos recuerdos o a lo mejor no fueron tan significativos.
Ya en los 90s llegó el Super Fantasy, muy cerca de mi casa. Este lugar empezó siendo un super super, o sea, una tienda grande y terminó siendo una mini tienda muy mal surtida y que al final la quitaron. Buen recuerdo era cuando te atendía la hija del dueño. La niña, adolescente y joven era muy bonita y de buen carácter. En general toda la familia era muy amable y educada. Recuerdo que también tenían maquinitas, pero ya en ese tiempo no eran mi hit. Llegaron a tener una tortillería, la cual me dijeron que la cambiaron de zona.
Recuerdo también que había una tienda un poco lejos, la cual no tenía nombre oficial pero nosotros le llamabamos "On ta Chelita". La neta a mi me daba hueva ir hasta allá por que si estaba lejos o eso pensaba en aquellos ayeres. Una vez mi mamá acababa de tener a mi hermana, por lo que me pidió que fuera a comprarle hasta allá (no se por qué) unas toallas femeninas, No manchen, las pedí con toda la pena del mundo, era yo un adolescente. Y ya que te las daban, te las envolvían en periódico o papel estrasa. Que cosa tan tonta en estos días.
Había una tienda en la esquina de mi calle, con la calle de la secundaria. No recuerdo como se llamaba pero nosotros le decíamos la tienda de la Güera. Era comodo ir a esa miscelanea por que me quedaba cerca y ademas me gustaba una señora que en aquellos tiempos ha de haber tenido treinta y tantos, era de pelo chino negro, era guapa. Hace algún tiempo la vi y pues el tiempo le quitó la belleza, como a todos. A la sra Güera. se decía que el perro de Doña Cuca le había comido la oreja. Yo la verdad nunca puse atención a este detalle.
Después de estas tiendas empezaron a llegar las cadenas grandes. Cerca de la casa de mis papas hay un Matador. Hace poco estaba una tienda a la que le decíamos "El Libro", el cual pasó sin pena ni gloria. Ha de haber durado 2 años a lo mucho.
Seguramente en las urbes, las miscelaneas ya no sean negocio frente a todas estas cadenas gigantes. Es por eso que quise hacer esta entrada para recordar estas tienditas a las que iba en aquellos tiempos.
domingo, 5 de julio de 2015
Mi disco de Trova Thundercat
Me acordé de mi disco de Trova Thundercat. Era un disco pirata comprado en algún tianguis de Celaya, y seguramente ni lo compré yo, porque antes de irme a vivir a Guanajuato a mi ni me gustaba la trova. Supongo que lo compró mi mamá, a ella si le gustaba la trova y, en ese entonces, comprar discos a lo wey.
Total que me fui a estudiar a Guanajuato y me lo lleve en una de esas. En esos tiempos, la trova era el estilo musical que definía la vida de estudiante en la capital del Estado, por lo que este CD pegó con tubo en mi círculo, digamos en mi casa de Patol, que así se llamaba el callejón donde vivía.
Hoy en día si estas en una fiesta o mas bien en una peda casera, te exigen poner música movida, bailable o que haga ruido. Pero en aquellos ayeres podías poner trova y era bien recibida por la gente.
Al día de hoy recuerdo solo algunas canciones de aquel disco de solo 10 u 12 tracks. La mas escuchada era la de Ojalá de Silvio Rodríguez. Creo que la canción ya tenía algunos años ya, pero a principios de siglo XXI agarró su segundo aire. Me acuerdo que fuimos a un concurso de canciones a algún bar de la ciudad, en donde esta rola la interpretó un amigo de un amigo apodado el Tortugon, La cantó de una manera espantosa, y no por su calidad de voz, si no por que se le olvidaba cada estrofa.
También incluía la de Ten miedo de mi de Fernando Delgadillo. De esta recuerdo que estabamos en la fiesta a altas horas de la noche, entonces llegó mi amigo Meño de otro festín, en estado de ebriedad que envidiaría Changoleón. El disco estaba reproduciéndose a su arribo, cuando empezó a cantar la canción sin sentido alguno, confundiendo estrofas y palabras, de repente como bulto cayó sobre el piso pegándose con el columpio del garrafón. Santo putazo se dio mi chaparrito amigo. Quien se levanto confundido pero sin que se le bajara el alcohol ni la alegría que lo caracteriza.
Otras canciones que incluía eran las de No puedo estar sin tí de Rosana y Sin tu latido de Luis Eduardo Aute.
Buenos recuerdos de mi estadía en Guanajuato. Muy buenos amigos, muy buena fiesta y muy buenos tiempos.
¿Qué se habrá hecho ese disco? ¿Se habrá quedado en Guanajuato? ¿Estará perdido entre todos los discos que están en la casa de mis papas?
Total que me fui a estudiar a Guanajuato y me lo lleve en una de esas. En esos tiempos, la trova era el estilo musical que definía la vida de estudiante en la capital del Estado, por lo que este CD pegó con tubo en mi círculo, digamos en mi casa de Patol, que así se llamaba el callejón donde vivía.
Hoy en día si estas en una fiesta o mas bien en una peda casera, te exigen poner música movida, bailable o que haga ruido. Pero en aquellos ayeres podías poner trova y era bien recibida por la gente.
Al día de hoy recuerdo solo algunas canciones de aquel disco de solo 10 u 12 tracks. La mas escuchada era la de Ojalá de Silvio Rodríguez. Creo que la canción ya tenía algunos años ya, pero a principios de siglo XXI agarró su segundo aire. Me acuerdo que fuimos a un concurso de canciones a algún bar de la ciudad, en donde esta rola la interpretó un amigo de un amigo apodado el Tortugon, La cantó de una manera espantosa, y no por su calidad de voz, si no por que se le olvidaba cada estrofa.
También incluía la de Ten miedo de mi de Fernando Delgadillo. De esta recuerdo que estabamos en la fiesta a altas horas de la noche, entonces llegó mi amigo Meño de otro festín, en estado de ebriedad que envidiaría Changoleón. El disco estaba reproduciéndose a su arribo, cuando empezó a cantar la canción sin sentido alguno, confundiendo estrofas y palabras, de repente como bulto cayó sobre el piso pegándose con el columpio del garrafón. Santo putazo se dio mi chaparrito amigo. Quien se levanto confundido pero sin que se le bajara el alcohol ni la alegría que lo caracteriza.
Otras canciones que incluía eran las de No puedo estar sin tí de Rosana y Sin tu latido de Luis Eduardo Aute.
Buenos recuerdos de mi estadía en Guanajuato. Muy buenos amigos, muy buena fiesta y muy buenos tiempos.
¿Qué se habrá hecho ese disco? ¿Se habrá quedado en Guanajuato? ¿Estará perdido entre todos los discos que están en la casa de mis papas?
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